De la inflamación al dolor testicular
Un cuadro mal atendido de infecciones genitales puede derivar en orquiepididimitis, manifestándose como un agudo dolor testicular que requiere atención inmediata. Durante la evaluación, es fundamental descartar patologías anatómicas como el varicocele o el hidrocele, que aunque no son infecciosos, pueden exacerbar las molestias. Asimismo, condiciones como la fimosis facilitan la acumulación de bacterias, elevando el riesgo de balanitis y otras complicaciones cutáneas en el área genital.
